Schizachyrium bimucronatum de F. O. Zuloaga; Z. E. Rugolo; A. M. R., Anton "Flora Argentina" Volumen 3 tomo 1 (2012)
Inflorescencia de Schizachyrium
Cataratas del Iguazú, Misiones (Argentina)
Clayton(1964) considera a Schizachyrium como género diferente de Andropogon usando como caracteres diferenciales la presencia de racimos unitarios, los artejos y pedicelos de ápice dilatado y fimbriado y el dorso de la espiguilla sésil convexa, con nervios intracarinales. Las espiguillas pediceladas reducidas, con gluma inferior menor o igual a 0,5 mm de ancho, aristadas y sin lema ni pálea apoyan el clado Schizachyrium s.s. (Peichoto et al., 2022).
El género Schizachyrium pertenece a la tribu Andropogoneae, comprende alrededor de 60 especies en el mundo, siendo propias de regiones tropicales, subtropicales y templado cálidas de ambos hemisferios. Existen varios centros de diversificación específica, dado que se registran especies nativas y endémicas en África, América, Asia y Australia. Son plantas de desarrollo estivo-otoñal, que habitan principalmente praderas y sabanas. Schizachyrium junto con Andropogon L. y Bothriochloa Kuntze constituyen uno de los géneros más ricos en especies dentro de la tribu Andropogoneae e integran pastizales naturales de regiones tropicales y subtropicales, siendo forrajeras de escaso valor o malezas (Peichoto, 2010).
Schizachyrium es claramente polifilético, incluyendo al menos tres linajes distintos. Los resultados de Peichoto et al. (2022) indican que Schizachyrium no es monofilético: Veintiséis de los treinta y ocho taxones de Schizachyrium analizados se ubican en un Schizachyrium s.s. clado que incluye la especie tipo del género, mientras que 10 taxones están relacionados con especies de Andropogon y otras dos especies, S. delavayi (de China e India) y S. jeffreysii (de África), aparecen claramente separadas.
Se cree (Hartley, 1958) que las Panicoideae se extendieron posteriormente por las zonas tropicales y subtropicales de ambos hemisferios. En esta expansión, la tribu Paniaceae constituyo la vanguardia, alcanzando tempranamente el hemisferio occidental y desarrollándose allí rápidamente en condiciones favorables. Las Andropogoneae, posiblemente formadas en una etapa posterior llegaron al continente americano hace relativamente poco tiempo (entre 13 y 9 ma), lo que explicaría su concentración relativamente menor en el hemisferio occidental que en el oriental.
Andropogoneae parece haber tenido dos períodos principales de dispersión que condujeron a su presencia global actual: el Mioceno Tardío y el Pleistoceno. Sus miembros se han dispersado tanto a África como al hemisferio occidental en múltiples ocasiones a través de rutas dispares. No es sorprendente que la mayoría de los eventos de dispersión se documenten en Eurasia, y se infieran menos que sean transpacíficos o trasatlánticos (Welker et al. ,2020).
El principal centro de diferenciación específica se encuentra en el sur de Asia. En la flora Africana el porcentaje de especies no se acerca en absoluto a los altos niveles alcanzados en el sur de Asia, Esto puede deberse a la ausencia en África de niveles comparables de precipitaciones estivales y altas temperaturas invernales. En América, las especies de la tribu constituyen un porcentaje muy pequeño de la flora herbácea. Además, los taxones más primitivos de la tribu están ausentes en el continente americano. Cabe destacar que solo uno de los 87 géneros se registra como endémico allí (Agenium) (Hartley, 1958). Esto sugiere firmemente que la tribu no ha alcanzado su pleno desarrollo potencial en esta región y que se ha extendido a América desde uno o varios centros de origen en el Viejo Mundo.
La pregunta que surge es como las Andropogoneae alcanzaron América si las conexiones geográficas entre las zonas tropicales del globo estaban rotas por el océano Pacífico y Atlántico en el Mioceno y la emigración hacia altas latitudes estaba impedida por un clima cada vez más frio para plantas tropicales.
Hay que tener en cuenta que la tribu Andropogoneae se originó y se diversificó mucho después de la última conexión conocida entre África y Sudamérica (hace unos 105 ma). Existe la posibilidad de alcanzar América a través de las conexiones terrestres del Atlántico Norte desde el Viejo Mundo, pero esto solamente fue posible durante el Eoceno - Oligoceno, coincidiendo con los máximos térmicos y el predominio de una ¨flora boreotropical” en todo el Atlántico Norte. Un enfriamiento significativo durante el Oligoceno resultó en un retroceso hacia el sur. El calentamiento durante el Mioceno probablemente permitió el que varios linajes termófilos de Andropogoneae pudieran alcanzar América. Estos hallazgos tienen implicaciones generales para el origen de las disyunciones entre Sudamérica y África (y otras partes de los trópicos del Viejo Mundo). La vicarianza resultante de la ruptura de Gondwana no puede explicar los linajes disyuntos que se originaron y se diversificaron después de la última conexión directa.
Además del “Puente Terrestre del Atlántico Norte” existía Beringia como vía de comunicación entre Eurasia y America. Beringia tiene el problema de su alta latitud (entre 69 y 75º norte) casi con certeza su uso fue imposible para linajes termófilos durante la mayor parte de este tiempo. Los datos paleoclimáticos, filogenéticos y fósiles son mas consistentes con una emigración hacia el oeste a través del Atlántico que con un movimiento hacia el este a través de Beringia.




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