Inaguochloa (Stipeae)

 

Inaguochloa pajonalensis de Á. Marrero Rodríguez en " Nuevo Género y Especie de Stipeae para Gran Canaria y primer endemismo de la tribu para Macaronesia" (2025)


Inaguochloa pajonalensis de Á. Marrero Rodríguez en " Nuevo Género y Especie de Stipeae para Gran Canaria y primer endemismo de la tribu para Macaronesia" (2025)


El género Inaguochloa está muy relacionado morfológicamente con Piptatherum y Oloptum y algo más distante con Achnatherum, Patis o Piptatheropsis. Se diferencia de Oloptum por lema y pálea coriáceas, que cubren a la cariopsis por el ápice y de Piptaherum por colmo ramificado, lema totalmente glabro, con lóbulos desarrollados de 0,4-0,6 mm de largo (Marrero, 2025).

Inaguochloa pajonalensis vive en los andenes y escarpes, en repisas y taliscas de las zonas más altas de los pinares de Pajonales e Inagua, en las cumbres del centro–oeste de Gran Canaria, desde el Morro de Pajonales en el extremo este hasta la Montaña de Las Brujas o de Las Monjas en el extremo oeste, sobre Vigaroy, quedando integrados dentro de la Reserva Natural Integral de Inagua. Actualmente se conocen tres núcleos poblacionales de esta especie: Morro de Pajonales (1290–1320 m s.m.), Riscos de La Cortadura (Las Yescas) en el Macizo de Alsándara (1340–1350 m s.m.) y en la Montaña de Las Brujas (o de Las Monjas) (1120–1325 m s.m.) (Marrero, 2025).



Lámina fitogeográfica con la cual Humboldt describe el pico Teide de la isla de Tenerife en las Canarias. 

El 19 de junio de 1979 Alexander Humbolt llegó a la isla de Tenerife. En su ascenso al volcán Teide, identificó 5 pisos de vegetación:
La zona costera (desde el nivel del mar hasta ~300–600) formada por tabaibales, cardonales (euphorbia). En la actualidad en esta zona se incluye los bosques termófilos formados por palmeras, acebuches y dragos. Este piso de vegetación se ha visto afectado por su uso agrícola con cultivos que han ido variando a lo largo de la historia.
La zona de laurisilva (aprox. 600–1200 m) formada por 17 especies arbóreas entre las que destaca fayal-brezal y helechos.
La zona ocupada por el pino canario (Pinus canariensis) entre 1000-2000 m.
La zona de alta montaña (2000-3000 m) ocupada por retama (Spartocytisus) , codeso, tajinaste y finalmente una zona de cumbre formada por líquenes y hierbas como el género Viola.

Podríamos pensar que esta estratificación de la vegetación es común a todas las islas que forman el archipiélago Canario pero no es así.



Mapas biológicos de las Islas Canarias con sus principales zonas de vegetación potencial, modificadas de Del Arco-Aguilar y Rodríguez-Delgado (2000).


La vegetación insular se encuentra condicionada por la altura de la isla que permite exponerse a la acción de los vientos alisios húmedos que proceden del noreste. La altura de las islas esta asociada a su origen geológico.

Las islas Canarias se sitúan sobre la placa tectónica Africana que lentamente pero de manera continua se va desplazando hacia el oeste. Además la formación de las islas esta provocada por un punto caliente intraplaca (hotspot) que se mantiene fijo. El resultado de estos dos factores es que todas islas no tienen la misma edad de formación.


Sección transversal sombreada de las Islas Canarias que muestra los volúmenes subaéreos y submarinos de las formaciones insulares y su correspondiente edad más antigua de vulcanismo subaéreo. Las elevaciones y los volúmenes emergidos de las islas aumentan a medida que disminuye la edad  (modificado de Carracedo et al. 2002).


Como podemos ver en el grafico superior la erosión ha provocado que las islas de Fuerteventura y Lanzarote, que son las más antiguas, carezcan de la altura necesaria para mantener una capa de laurisilva y pisos de vegetación superiores. Estando presente en el resto de las islas.

La siguiente pregunta es si la biodiversidad se da por igual en todas las islas. En el trabajo de Reyes-Betancort et al. (2008) muestra que aunque la riqueza en endemismos es muy heterogénea entre islas, si se puede afirmar que los endemismos concentran máximos en las islas centrales (Tenerife, La Gomera y Gran Canaria) y mínimos en las más antiguas (Fuerteventura, Lanzarote) y más jóvenes (La Palma, El Hierro). Si nos referimos a las gramíneas encontramos los siguientes endemismos:

Donde H es El Hierro, P es La Palma, G es Gomera, T es Tenerife, C, es Gran Canaria, F es Fuerteventura y L es Lanzarote de Reyes-Betancort et al. 2008. En este cuadro no se incluye Inaguochloa pajonalensis por haber sido publicada posteriormente al 2008.



No deja de ser chocante que en un archipiélago donde la flora vascular endémica comprende unos 680 táxones, lo que viene a representar más del 50% de la flora nativa, tenga tan bajo número de endemismos en gramíneas (Reyes-Betancort et al 2008). En un articulo publicado por Lenzner et al. (2016) lo explica de la siguiente manera. Hay familias como las Asteraceae o Lamiaceae que tiene más endemismos insulares que las Poaceae a pesar que esta última familia suele presentar un elevado número de especies en las islas. Las Poaceae tienen una dispersión muy eficiente (vientos, animales, actividad humana) superior a las familias anteriores. Esto les permite tener una alta conectividad genética entre islas lo que acarrea un bajo aislamiento y una baja especiación alopátrica. Otro factor que también contribuye al bajo número de endemismos es que las gramíneas están ligadas a hábitats tempranos y abiertos, de tal forma que su pico de riqueza ocurre muy temprano (antes que en muchas otras familias) pero pierden ventaja en fases más maduras de la isla, estabilizándose o disminuyendo el numero de especies. El endemismo máximo se alcanza cuando hay un equilibrio entre la capacidad de llegar y la capacidad de quedarse aislado como ocurre en Asteraceae.


 
Distribución de nueve familias de plantas principales en 101 islas pertenecientes a 14 archipiélagos oceánicos y sus patrones de endemismo. Las familias de plantas difieren en (a) el porcentaje de islas ocupadas, (b) el número de especies endémicas de una sola isla (Lenzner et al., 2016).