Muhlenbergia (Chloridoideae)

 

 

Muhlenbergia peruviana de A.M.Anton, F.O. Zuloaga & Z. E. Rugolo  "Flora Argentina" vol. 3 tomo I (2012)

 

 

Muhlenbergia peruviana al final de la estación seca

 

Isla de Amantaní (Lago Titicaca). Perú.

 

El género Muhlenbergia  de la tribu Cynodonteae de las Chloridoideae  posee 183 especies, de las cuales, el 96% es nativo del continente americano (desde Canadá hasta la Argentina y Chile) y un 80% es nativo de Norteamérica –especialmente distribuidas en México y en el sudoeste de los Estados Unidos de América–, y con sólo ocho especies en el Viejo Mundo, todas endémicas de Asia, seis de las cuales se encuentran en China y cinco en India, lo cual lo convierte en un género con disyunción anfipacífica (Giraldo-Cañas et al., 2025).


Distribución del género Muhlenbergia tomado de https://powo.science.kew.org/


Las reconstrucciones biogeográficas (Peterson et al. 2022), sugieren que este género se originó en las Sierras Madre Occidental y Oriental de México, hace unos 9,3 millones de años (Mioceno tardío), dividiéndose en seis linajes (que coinciden con los seis subgéneros en los que está dividido este género), de los cuales, Muhlenbergia subgén. Ramulosae divergió hace unos 8,2 millones de años, Muhlenbergia subgén. Muhlenbergia hace 5,9 millones de años, Muhlenbergia subgén. Pseudosporobolus hace 5,9 millones de años, Muhlenbergia subgén. Clomena hace 5,4 millones de años, Muhlenbergia subgén. Bealia hace 4,3 millones de años, y Muhlenbergia subgén. Trichochloa hace un millón de años.  Cada uno de estos subgéneros tiene una alta probabilidad de haberse originado en las Sierra Madre.


Mapa físico de México


Este origen del género Muhlenbergia, coincide con la expansión de floras más xerófilas en el centro y sur de México, las cuales siguieron una serie de cambios hidrológicos que secaron numerosas cuencas lacustres, quizás inducidas o acompañadas del proceso de elevación de las partes centro y sur de México, debido al cambio de la geometría de la Sierra Madre Occidental y la formación de la Faja Volcánica Transmexicana (Sierra Nevada).

Durante el Plioceno tardío y el Pleistoceno, se presentaron múltiples eventos independientes de especiación desde las Sierras Madre hacia Centroamérica, en varios de los seis subgéneros de Muhlenbergia. Según Peterson et al. (2022), las especies sudamericanas se originaron a partir de múltiples radiaciones independientes desde Norteamérica –de donde el género es originario–, durante el Plioceno tardío y el Pleistoceno. Al respecto de la conexión de estas masas continentales, ha habido un intenso y largo debate, pero los recientes y extensos análisis, indican que el puente terrestre del Istmo de Panamá se formó hace 3,0−3,5 millones de años, lo que sumado al tipo de dispersión de Muhlenbergia, ayudan a entender el por qué este género sólo empezó a extender su distribución hacia Sudamérica hace sólo tres millones de años (Giraldo-Cañas et al., 2025). Los Andes alcanzaron en el Plio-Pleistoceno sus altitudes actuales, lo que favoreció la expansión de muchas gramíneas y hace cerca de 5 millones de años, se conformaron los primeros ecosistemas similares a los actuales páramos y punas, donde son frecuentes varias especies de Muhlenbergia. 

Adicionalmente, es necesario destacar que al parecer, la vicarianza no ha jugado un papel importante en la historia biogeográfica de Muhlenbergia. En este contexto, una evidencia biogeográfica adicional que sugiere la hipótesis de una ruta norte-sur,  es la gradual reducción de especies nativas de Muhlenbergia desde México (118 especies nativas)  hacia Sudamérica (32 especies nativas). Al respecto, unas pocas especies de Muhlenbergia se han investigado desde el punto de vista genético y poblacional, lo que ha podido evidenciar que éstas exhiben un patrón de migración del norte hacia el sur. Con base en estos planteamientos, podríamos inferir que los taxones más recientes serían los sudamericanos (Giraldo-Cañas et al., 2025).



Árbol filogenético, en el cual se destacan algunos eventos geológicos y ecológicos clave en la diversificación de Muhlenbergia (los rectángulos negros indican el tiempo de divergencia de cada subgénero, pero dichos rectángulos no guardan proporción con el número de especies por subgénero). Tomado de Giraldo-Cañas et al., (2025).


Por otra parte, es necesario destacar que entre 1,6 y un millón de años, se originó un evento de dispersión a gran distancia de Muhlenbergia subgen. Muhlenbergia desde el centro u oriente de Norteamérica a Asia oriental y central y este evento de dispersión coincide con una disminución de la concentración global del CO2 atmosférico hace cerca de 1.000.000–900.000 años, al igual que una disminución del nivel promedio del mar, lo que facilitaría la dispersión vía el Estrecho de Bering (Peterson et al. 2022). En este sentido, el más probable vector de dispersión a gran distancia serían las aves, toda vez que los propágulos de gramíneas (e.g. espiguillas, antecios, rizomas), pueden ser transportados a gran distancia al ir adheridos al plumaje de las aves y adicionalmente, las cariopsis pueden ser fácilmente consumidas y pueden permanecer viables después de pasar por el tracto digestivo (Peterson et al. 2022).


Migración mundial de las aves. Poster: National Geographic. El estrecho de Bering es uno de los cuellos de botella migratorios y puntos calientes biológicos más importantes del planeta, convergen tres de las principales superautopistas o rutas migratorias mundiales:
1. Ruta del Pacífico de las Américas (Pacific Americas Flyway). Esta ruta conecta los ecosistemas árticos del noreste de Siberia con toda la costa occidental del continente americano, extendiéndose hacia el sur hasta la Patagonia (aves playeras, limícolas, cisnes de la tundra y gansos).
2. Ruta de Asia Oriental-Australasia (East Asian-Australasian Flyway) une Alaska y el estrecho de Bering con el sudeste asiático, las islas del Pacífico, Australia y Nueva Zelanda (El zarapito colipinto (Limosa lapponica) y la pardela sombría (Puffinus griseus).
3. Ruta de África-Eurasia (African-Eurasian Flyway) Pequeñas aves canoras que pasan el invierno en el África subsahariana migran hacia el noreste cruzando toda Asia central y Siberia, atravesando finalmente el estrecho de Bering para nidificar en el oeste de Alaska (collalba norteña (Oenanthe oenanthe)).



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