Bothriochloa pertusa de Shi Weiqing en "Flora of China" vol. 22 (2007)
Inflorescencia de Bothriochloa pertusa
Mogotes de Viñales (Cordillera de los Órganos). Cuba
Bothriochloa presenta afinidad con los géneros
Andropogon y Dichanthium . Se distingue de ellos por poseer los artejos
del raquis y los pedicelos acanalados longitudinalmente con surco hialino y gluma inferior de la
espiguilla sésil comúnmente foveolada (con oquedades o celdillas). El género Bothriochloa comprende unas 40 especies con una amplia distribución en zonas templadas-cálidas de todo el mundo. Veintiocho especies habitan en América, donde unos 12 taxones nativos tienen una distribución disyunta en América del Norte y del Sur y tres son endémicas de América del Sur (Argentina y Brasil) (Scrivanti et al., 2009).
La distribución disyunta anfitropical en América recibe el nombre de AAD (American amphitropical disjunct). Como tal se entiende las especies de plantas que viven a ambos lados de los trópicos. La zona tropical es técnicamente la región geográfica entre el Trópico de Cáncer y el Trópico de Capricornio. Estrictamente hablando, un taxón con distribución anfitrópica se encuentra a ambos lados de esta zona tropical, pero no dentro de ella.
Distribución geográfica de: Bothriochloa exaristata (círculos) y B. pertusa (triangulos negros) de A. S. Vega (2000).
Se han propuesto diferentes mecanismos para explicar la distribución de las plantas AAD. Una hipótesis es que surgió por vicarianza, durante la formación de la región tropical húmeda, donde la forma ancestral ha dado lugar a linajes al norte y al sur y que las poblaciones intermedias se han extinguido. Esta hipótesis no gozan de amplia aceptación. Otra suposición general es que las especies se transfirieron a una región diferente a la del ancestro mediante un evento de dispersión a larga distancia. Esta es la hipótesis más aceptada. Las aves se consideran el vector más probable de esta dispersión directa. Varias especies de aves migratorias, vuelan entre el oeste de Norteamérica y Chile/Argentina a lo largo de la ruta migratoria del Pacífico. Además de las aves, otros animales, incluidos los mamíferos, podrían ser el vector de transporte. Hay que tener en cuenta que hace unos 3 millones de años tras la formación del Istmo de Panamá tuvo lugar un importante intercambio de dicha fauna . Las plantas de AAD desérticas muestran un patrón de la dirección de migración de Sudamérica a Norteamérica, siendo en sentido contrario para otras plantas. Los estudios moleculares a escala fina serán capaces de diferenciar entre hipótesis de dispersión a larga distancia y dispersión escalonada (Simpson et al., 2017).
Estudios citogenéticos y embriológicos en Bothriochloa indicaron que los representantes diploides (2n = 20) del género se reproducían sexualmente. Es interesante observar que las especies diploides son endémicas restringidas a la India, mientras que los poliploides están ampliamente distribuidos. Los poliploides del Viejo Mundo son principalmente apomícticos gametofíticos, mientras que los del Nuevo Mundo y varios poliploides australianos se reproducían sexualmente. Por lo tanto, las especies sexuales de América y algunas de Australia están lejanamente relacionadas con los apomícticos del Viejo Mundo. Esta idea se refuerza más por la gran diferencia que hay en la composición entre los aceites esenciales que producen las especies del Viejo Mundo y América. Las especies del género Bothriochloa segregan estos aceites en las glándulas de las glumas con distintas finalidades como la inhibición del crecimiento de otras especies (alelopatía), así como contra la herbivoría o la atenuación de la alta radiación solar (Scrivanti et al., 2009).
En América, se han detectado diferentes niveles de ploidía, incluyendo hexaploides (2n = 60), dodecaploides (2n = 120), octododecaploides (2n = 180) y docosaploides (2n = 220), todos los cuales tienen reproducción sexual (). Algunas especies presentan múltiples citotipos, como combinaciones de poblaciones hexaploides (2n = 60) y dodecaploides (2n = 120) o hexaploides (2n = 60) y octodecaploides (2n = 180). Cabe destacar que la mayoría de los hexaploides (2n = 60) se encuentran en Sudamérica, mientras que los citotipos con mayor ploidía (2n = 120, 180) se limitan a Norteamérica. Se ha sugerido que el origen de los poliploides americanos es alopoliploide, una condición asociada con una gran divergencia ecológica y potencial adaptativo. Scrivanti & Antón (2025) propusieron la idea de que los nichos ambientales ocupados por citotipos con mayor ploidía difieren significativamente de los ocupados por hexaploides, lo que refleja la adaptación de los primeros a condiciones más áridas y estresantes. Estos cambios podrían explicar su capacidad para colonizar hábitats climáticamente diversos y geográficamente separados (Scrivanti & Antón, 2025).



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